En el domingo siguiente, Alejo nos invito a mi Hermana y a mí a comer. Eva fue antes para ayudarlo a cocinar-lo que me parecía totalmente innecesario ya que nosotras podríamos llevar algo preparado desde casa- y yo mientras tanto tenía el deber de ordenar la casa hasta que me llamaran. El living, la cocina y mi habitación ya estaban limpios y ordenados… ¿quería que ordene su pieza también? Me hubiera molestado que la respuesta fuera sí, pero como no tenía nada más que hacer, hice su cama, ordene los libros, aspiré un poco la alfombra, lo de siempre.
Justo cuando terminé el teléfono hizo ring.
-Ani, ¡podes venir!-dijo Eva por teléfono.
-ok, menos mal, ya me estaba picando el hambre. ¿Llevo algo de acá?
-no, no, veni nomas.
Mientras charlábamos y comíamos noté algo. Parecía que Alejo y Evalina se conocían de toda la vida. –debe ser que pasaron algún tiempo juntos cuando yo no estaba- supuse. Aun así el tiempo juntos es algo. Seguro que pasa algo entre ellos dos. Ella siempre hablaba de “Alejo” pero ahora le decía “Ale”. Se daban unas miraditas de vez en cuando, sonreían y miraban para otro lado. También el hecho de que ella fuera antes a su casa parecía bastante obvio. Sentí algo en el estómago. Eran auténticos enamorados, lo sabía. Por lo menos no se mostraban como tortolitos con todo el amor y la cursilería.
Después de un silencio, mi hermana dijo:
-Emm, Anita…-la miré -Silencio- ¿tenes planes para hoy?
-Sí, -dije extrañada-hoy Marta invitó algunas amigas a su casa para quedarse a dormir, así que esta noche te quedas solita en casa-dije sonriente, aunque después deje de sonreír-Aunque voy a estar a unos pocos metros –dije como precaución aunque no servía de nada-¿Por?
-Preguntaba nomás. Quería que… me ayudes a correr la cocina porque abajo esta mi pulsera.
-¿y cómo llego ahí?
-Se me cayó.-dijo como si nada.
-Yo te ayudo. Puedo solo.-dijo Alejo haciendo una sonrisita de suficiencia
-Mhm… -dijimos las dos y nos reímos todos.
Fui la primera en llegar a la casa de Marta. Había invitado a las dos chicas de la fiesta, que resultaban ser amigas de Marta antes y a otra chica más, Haydee, que no conocía, pero como las otras, Catalina y Andrea, era agradable. Catalina era de la típica chica rubia y linda que llama siempre la atención, aunque creo que lo hacía inconscientemente, pero Andrea, no. Ella sí trataba de llamar la atención. Se notaba en la ropa, en el tono de voz, la actitud… No era fea, pero supongo que se sentía aplacada por Catalina. Haydee era una chica simple y muy segura. Llevaba dos trenzas, y aunque parezca extraño, le quedaban muy bien en su pelo castaño.
Otis estaba ansiosa por cocinarnos algo, lo que fuera, y entonces le pedimos que haga unas pizas. Mientras comíamos le fuimos contando que se había perdido en la fiesta a Haydee, y algún que otro chisme.
-No pude ir porque mi tía me había invitado primero a su casa de campo a pasar el fin de semana.-dijo Haydee.-Me hubiera encantado ir, principalmente para conocerte a vos, Ana, porque me habían comentado algo acerca de una chica nueva..-parecía que tenia vergüenza.
-Bueno, ¡acá estoy!-sonreí.- ¿Cómo la pasaron ustedes en la fiesta?-cambiando de tema- Sí que Ariel sabe cómo ser un buen anfitrión, y a ese juego del chupicard no lo conocía, aunque es divertido.-El chupicard se basaba en repartir una carta boca abajo a cada jugador (que estaban sentados en ronda) y darlas vuelta todas al mismo tiempo. Al que le tocaba el número más bajo, tenía que tomarse lo que había en el vaso (algo para tomar bien feo).
-Sí, lo de tener que tomarse ese trago feo que creo que era whisky, te dejaba alegre- dijo Andrea riendo.
-y era más divertido cuando le tocaba muchas veces al mismo, como a Lucas.-dijo Marta.
-Pero el juego que más le gustó Catalina fue el de la botellita –la miró con cara de pícara- ¿no Cata?-dijo Andrea.
-¡Uh! ¿A quién besaste? –Preguntó Marta.- Yo no estuve para ese juego.
-¿a quién le diste una cachetada?-pregunté yo.
-¡SE BESÓ A PABLO! –Gritó Andrea como si fuera un altavoz. Catalina le hizo un ¡shh! Mientras nos carcajeábamos. Creo que también fue para ocultar el asombro, porque Pablo tenía una clase de parecido con los chicos lindos de las películas.
-No te preocupes, fue un beso en el juego nomás.- dijo Haydee.-Aparte, Pablo no es un chico horrible después de todo.
-Aja, aunque también le pego una cachetada en el mismo juego-dijo Andrea.
-Uh- dijeron Marta y Haydee. Supuse que Catalina sabía pegar cachetadas.
- el beso fue antes de la cachetada. Y después también, se podría decir-dijo con otra cara de pícara, pero esta vez dirigiéndosela a la pared. Esto era interesante.
-¡NO DIGAS MAS!-dijo Catalina medio torturada. Eso bastaba para saber que no lo había besado en el juego solamente, sino fuera de él también.
-No me digas, ¿te tocó con él otra vez?-inquirió Haydee.
-Mmm… no creo que haya sido dentro del juego esta vez- dijo Marta.
-Ajam-dijo Andrea.
-¡Ya está! ¡Listo! Hablemos de alguien más.-dijo Catalina.-Creo que a Ana le fue muy bien con Benjamín, o eso parecía.
-¡Te dije!-me remarcó Marta.
-Sí, es que era bastante obvio. Bah, por lo menos vos sí que le gustaste.-dijo Catalina con aprobación de las que habían ido a la fiesta.
-Creo que hacen buena pareja-dijo Andrea, y Marta se mataba de la risa. Apenas se le entendió otro “te dije”, y ahí sí que se empezaron a reír todas.
-Me olvide mi cepillo de dientes- dije entre dientes. En verdad me lo había olvidado. Lo único que hicieron fue reírse más.-¡lo voy a buscar! Ya vuelvo.-y me contagiaron la risa, por Dios.
Llegué a casa destinada a buscar mi cepillo de dientes (que en serio me había olvidado) y en el momento en que abrí la puerta, casi me caigo del susto, después de la vergüenza, y por último ganas de no haber venido a mi casa.
…
